



Cada vez es más patente la aficción de Woody Allen por Europa, y así lo ha demostrado en sus tres últimas películas. Así, desde el rodaje de Match Point, película que según muchos ha supuesto un punto de inflexión en la carrera del director, Allen ha decidido escoger escenarios ubicados en el viejo continente, cambiando de esta manera su Nueva York de anteriores trabajos. Tanto en Match Point como en Scoop las calles de Londres fueron las elegidas como escenarios de las siempre originales comedias del director. Esta vez el turno le ha llegado a Barcelona, y sin duda alguna, nada tiene que envidiarle a sus predecesoras.

Así Barcelona se convierte en escenario ideal para la historia que nos plantea Allen. Una historia que en realidad son muchas, como suele ser común en el director, que posee una mirada caleidoscópica capaz de descomponer la vida en pequeños fragmentos ricos en color y unirlos realizando composiciones de una belleza como la que esta película presenta. Los elogios son pocos para este film, que narra el principio y fin del verano en Barcelona vivido por dos turistas americanas, dos amigas radicalmente diferentes, pero que compartirán un mismo camino.
Puede que Vicky Cristina Barcelona no alcance a la tan bien estimada Match Point, pero esto no quita que ésta ultima pelicula de Allen pueda ser considerada como una más que acertada muestra del ya conocido ingenio del director. Además, la Barcelona por la que se mueven los personajes invita constantemente a conocerla, a adentrarse por sus calles y sus parques. Constantemente encontramos una ciudad llena de luz, de vida, una ciudad cosmopolita que siempre tiene algo nuevo que ofrecer. Y como no, no podía faltar Oviedo en este film, aunque el director haya tenido que organizarles a las protagonistas un viaje sorpresa. Es natural que siendo tan querido en esta ciudad, e incluso teniendo una estatua suya en una de las calles de la capital de Asturias, el director haya querido hacer un guiño y mostrar la belleza de las tierras Astures.

Otro acierto de la película ha sido la elección de su reparto. Scarlett Johansson, declarada musa del director, realiza una interpretación sublime como la temperamental Cristina. Rebecca Hall impresiona con su inocencia turbada en su papel de Vicky. Bardem en su sobriedad, juega un papel excelente como pintor bohemio y magnético. Por último, debo reconocer que aunque nunca he sido deboto de Penelope Cruz, en esta película me rindo a sus pies. Su personaje entre excéntrico e histriónico es pura energía, y en este caso la actriz no resulta ni exagerada ni pierde fuelle, más bien todo lo contrario, aportando una energía muy positiva al relato. Todos ellos en conjunto hacen que el argumento fluya de tal manera que uno está deseoso de saber qué ocurrirá en el próximo minuto.
También sería propio destacar los guiones de la película. No es novedad que gran parte del éxito de las peliculas de Allen resida en sus guiones. Aquí es donde el director sabe mostrar mejor su maestría en el mundo del cine. Esta película cuenta con unos diálogos brillantes, tal vez no son como a los que solemos estar acostumbrados, con notas ingeniosas y mordaces. Pero sí que es cierto que arrancan con facilidad en más de una ocasión las carcajadas del público. Allen demuestra una vez más que sabe cómo construir comedias con humor inteligente y esquisito.
Pero como he dicho, esta no será la comedia mejor valorada del director. Desde mi punto de vista, y estoy seguro que muchos estarán de acuerdo conmigo, los fragmentos en los que la historia es contada por una voz en off son, en muchos casos, prescindibles. Se pueden llegar a hacer un tanto pesados. Además, se le puede achacar que abuse de planos propios de postales turísticas mientras que esta voz nos sitúa en los diversos momentos de la película. Aún así, este hecho no resulta tan grave que haga que este film pierda calidad.
Por último, una advertencia a los aficionados de las películas del director neoyorquino. Esta no es una comedia de Allen al uso. Esta película es diferente, pero tiene un punto nuevo que le da frescura a la dilatada carrera del director. Y como licencia, si me permiten una recomendación, vayan a ver Vicky Cristina Barcelona en versión original si tienen ocasión. La versión doblada al castellano de esta película pierde mucho en calidad con respecto a su original. Si quieren disfrutar al máximo de este film, háganme caso.