
Hayao Miyazaki es hoy considerado uno de los maestros indiscutibles de la animación. Su reconocimiento ha traspasado las fronteras de su Japón natal para ser saludado en Europa como uno de los grandes del cine actual, siendo premiado con galardones tan distinguidos como el Oscar de la Academia o el Oso de oro del Festival de Berlín. Tras El Castillo Ambulante (Hauru no ugoku shiro, 2004), Miyazaki vuelve a estrenar película con su estudio, la cuál no ha tardado en ganarse a crítica y público. Ponyo sobre el acantilado (Gake no Ue no Ponyo, 2008) se presentará esta semana a concurso en el Festival de Venecia, mientras en Japón ya ha recaudado la mareante cifra de 10 mil millones de yenes.
La historia narra la amistad entre un niño de cinco años y una niña sirena que quiere vivir en su mundo, y desde el principio se rumoreó que Miyazaki podría haberse inspirado en la figura de su hijo, Gorö Miyazaki, con quien se enfrió su relación después de que este contradijera los deseos de su padre de que este no dirigiera un largometraje de animación (Gorö Miyazaki dirigió, en 2006, el largo de animación Gero Senki).