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lunes, 01 de septiembre de 2014

La Soga

El crimen más perfecto de Hitchcock

Jordi Revert
lunes, 25 de agosto de 2008, 14:28

Si La soga no es una película perfecta, se le parece mucho. Inscrita en la filmografía de Alfred Hitchcock como el mayor capricho del cineasta inglés, se trata de una película con un único escenario (el interior de un apartamento) que Hitchcock (quien por primera vez se hacía cargo de la producción en solitario) pretendió rodar con un único plano y en tiempo real. Dicha pretensión hacen de La Soga una particularidad en su obra y, por cierto, la primera en color. El resultado final de este complicado reto que se propuso Hitch fue exitoso sólo en parte: La soga está rodada en 10 planos secuencias de 8 minutos, justo la cantidad de película que podía soportar la cámara. Las transiciones entre dichos planos son sutiles durante el metraje de la película, utilizando elementos como las chaquetas de los actores. Dada la ambición de querer rodar La Soga en tiempo real, el director inglés apremiaba a su equipo de rodaje para hacer el cambio de rollo lo más rápido posible. A estas circunstancias se le agregó el problema de la luz natural, ya que la fiesta en la que se centra la narración comienza al final de una tarde y acaba en plena noche, teniendo que compensar la puesta de sol con una trabajada iluminación dentro de las habitaciones donde se rodaba. Finalmente, La soga no culminó su objetivo de transcurrir en tiempo real (en 80 minutos transcurren lo que serían algo más de 100), ni tampoco resultó estar grabada en un único plano-secuencia (de hecho, varias escenas tuvieron que ser repetidas), pero revisionarla casi 60 años después sigue resultando tan especial y divertido como en 1948.

Dos compañeros de piso y estudiantes, Brandon y Phillip (John Dall y Farley Granger), asesinan (con una soga, por supuesto) a su otro compañero de piso, David (Dick Hogan), para demostrar que el crimen perfecto es posible. Tras el asesinato, ocultan el cuerpo en un baúl, poco antes de que empiece la fiesta que habían organizado en su apartamento a la que están invitados, entre otros, los padres de David, su prometida, y el ex novio de la misma y amigo común. Un invitado destacará por encima de los demás. El antiguo tutor de instituto de los tres compañeros, Rupert (James Stewart) es un hombre extréncico y extremadamente inteligente, el único realmente capaz de llegar a sospechar algo de un asesinato milimétrico y cuidado al detalle. A medida transcurre la fiesta y todos los invitados se preguntan dónde esta David, las sospechas empiezan a despertarse, el ambiente se enrarece y los nervios se desatan... El resultado es, como cabría esperar de Hitchcock, una velada inolvidable.
 

Y eso es La soga. Tan simple, y tan perfecta. Apenas un puñado de actores y una trama sencilla pero brillantemente desarrollada, apoyada en la pericia técnica de su autor, que una vez más demuestra hasta qué punto es capaz de ejercer el control sobre su película y sobre las emociones del espectador. La soga es inusualmente intensa, capaz de incrementar progresivamente la tensión hasta alcanzar ritmo de taquicardia, superando cualquier expectativa que cabría esperar... No sería así si buena parte de ese suspense no estuviera sostenido sobre esos actores que demuestran bien una solidez y fuerza innatas (caso de John Dall o Farley Granger, que además apuntillan sus papeles con ese toque de ambigüedad sexual que tienen Brandon y Phillip) o una veteranía que desborda la pantalla (inmenso, irónico, genial James Stewart). Todos ellos son partícipes de una pequeña y magistral adaptación de las tablas al cine (está basada en la pieza teatral Rope's end de Patrick Hamilton) que se rebela violentamente contra el apelativo de "película menor".

Un desafío para Hitchcock. Un desafío a la moral del público. Un desafío interpretativo... Desafíos resueltos con éxito y sin fisuras. Desafíos que sorprenden y gustan. Desafíos que te enganchan desde el primer plano y te dejan patidifuso en el último. Un legado que desafió y sigue desafiando a todos aquellos que pretendieron la sucesión en el trono del suspense. Y con ese aún no ha podido nadie.
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Alfred Hitchcock
2009-01-26 18:53:29

Biografía

Alfred Hitchcock

Por:

Alfred Hitchcock nació en Leytonstone (Londres) el 13 de agosto de 1899. Criado en una familia de clase media con una estricta educación católica, creció como un niño tímido que en 1915 abandonó el colegio para empezar a trabajar. Sus tareas como rotulista de películas mudas provocaron que el joven se apasionara por el mundo del cine y empezara a trabajar como montador, director artístico y guionista...

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